La sexualidad es una acción específica del ser humano que esta integrada en el conjunto de las demás acciones que hacemos y tiene una función humanizadora. Es lo que nos hace humanos, lo que conecta con la necesidad de cada uno, lo que nos socializa, lo que nos lleva a sentir la necesidad de buscar al otro y nos hace establecer relaciones con otros seres humanos. Sexualidad y vida es lo mismo y, a la vez, la sexualidad es lo que nos da la alegría de vivir.

El objetivo de la terapia sexual es entender y resolver los problemas y dificultades que impiden una vivencia satisfactoria de la sexualidad propia y de la relación sexual.
La terapia sexual esta indicada en las dificultades o disfunciones sexuales tanto del hombre como de la mujer.

La terapia sexual va dirigida a todas las personas o parejas, que quieran mejorar la vivencia de su sexualidad o de sus relaciones sexuales.

En ocasiones las disfunciones sexuales están originadas por causas orgánicas. Sin embargo, en
 la mayoría de los casos tienen su origen en diferentes factores emocionales, debidos unas veces a aspectos psicológicos personales o en otras ocasiones subyacen problemas de la relación de la pareja, 
que a su vez generan pérdida de autoestima, estados depresivos o una mayor separación en la relación de pareja.

Las disfunciones sexuales se clasifican en:
Disfunción sexual en el hombre:
– Disfunción eréctil.
– Eyaculación Precoz.
– Trastorno orgásmico masculino.

Disfunción sexual en la mujer:
– Anorgasmia.
– Vaginismo y Dispaurenia.
– Trastornos del deseo sexual.
– Trastornos de excitación.

Disfunciones sexuales en ambos sexos:
– Aversión al sexo.
– Adicción al sexo.
– Trastornos de la identidad sexual.